Decir que Atacama es la región más seca del mundo parece una obviedad, sobre todo si sabemos que en el desierto de Atacama, al norte de Chile, las tormentas brillan por su ausencia, empujadas por los vientos alisios que barren con cualquier rastro de humedad devolviéndolo hacia el mar.
Lo que podríamos imaginar como el área más inhóspita imaginable, estuvo en sus márgenes poblada por el hombre desde el tiempo de la colonización americana, y en la actualidad, es un atractivo para los practicantes de deportes al extremo, realizándose importantes campeonatos de Rally, y en el verano de 2009, el Rally Dakar Series, en una de sus famosas etapas más duras, ésta vez en Sudamérica.
Imagen Velazsolano
El desierto de Atacama, está situado al norte de Chile, en la región de Antofagasta y al norte de la Región de Atacama. Acorralado por la cordillera de los Andes por un lado, y por el otro el Océano Pacífico, el Desierto de Atacama integra una región árida que para algunos investigadores se extiende hacia la zona sur de Perú. Una extraordinaria combinación de factores geológicos y climatológicos dejaron a la zona privada casi al extremo de la humedad y las lluvias, a tal punto, que se han registrado períodos de más de 400 años en los que no cayó ni una gota de agua en la zona central del desierto.
imagen Victor Labra Holzapfel
El desierto de Atacama comprende un ecosistema único en la zona costera, con especies endémicas como cactus, o suculentas. La poca vida que podemos encontrar en las zonas más áridas se ausenta casi hasta el extremo.
Sólo encontramos algo de actividad, al cruzar a los muchos deportistas de todo el mundo que viajan a Atacama en búsqueda de aventuras extremas. Las dunas del desierto son ideales para los amantes del Rally, sobre todo en los alrededores de ciudades como Copiapó. Desde el pueblo de San Pedro, a 2470 metros por sobre el nivel del mar, se pueden contratar excursiones hacia zonas como los volcanes, géiseres humeantes, lagunas saladas y las dunas.
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En San Pedro de Atacama, hay alojamientos con variantes para todos los gustos y presupuestos, partiendo desde zonas de cámping, hasta hoteles con toda la comodidad. Para llegar, desde Santiago de Chile, parten cinco frecuencias diarias en días de semana y tres en fin de semana por avión. En cada kilómetro del desierto, la aridez toma formas dignas de conocerse y capaces de sorprender hasta al turista más escéptico.
