En un artÃculo anterior repasábamos algunos consejos para organizar un viaje por carretera en Chile. La ventaja es sabida, podemos organizar nuestro recorrido y descubrir sin omisiones los maravilloso paisajes y poblados de éste paÃs. Hoy nos internamos por completo en el sur del paÃs, tierra de bosques, montañas y glaciares casi sin intervenir y magnÃficas localidades en la entrada a la Patagonia. Para hacer un recorrido en coche, nada mejor que la Carretera Austral.
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La región sur de Chile, incluyendo la isla de Chiloé y Aisén, fue la más tardÃa en comunicarse por la dificultad del paisaje y la baja población en grandes extensiones. El proyecto que comenzó a unir los lugares del sur de Chile fue la Carretera Austral, una obra que comenzó recién en el año 1976, en parte, atrasada por lo accidentado de la geografÃa. El territorio, entre montañas, acantilados, selvas vÃrgenes, fiordos, pantanos, rÃos, valles y bosques casi impenetrables, transformaron la obra en un proyecto faraónico.
La Carretera Austral recorre unos 1.240 kilómetros de extensión desde Puerto Montt hasta Villa O’Higgins, muy cerca del Campo de Hielo Sur. La construcción se extendió por más de 20 años. El trayecto logra conectar numerosas localidades, muchas de ellas completamente aisladas hasta entonces. Además, la Carretera Austral conecta con tramos longitudinales, el último de ellos terminado, une Puerto Montt con Puerto Yungay.
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Aunque gran parte de la carretera está en permanente reparación, con amplios tramos sin pavimentar por las condiciones del paisaje, es uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos realizados en Chile. Incluso aún hoy, algunos tramos se realizan en transbordadores por la dificultad de construir puentes.
Recorrer la Carretera Austral, se asemeja a una travesÃa turÃstica en donde atravesaremos por completo la Región de los Lagos y la Región de Aisén, con algunos de los paisajes más llamativos del paÃs. El recorrido es ideal para la observación de paisajes imponentes, la fotografÃa y la práctica de deportes extremos, pero sobre todo, la oportunidad de entrar en contacto con uno de los últimos sitios naturales casi intactos y de los más bellos del planeta.
