En la Región del Maule, existe una zona de protección ambiental con un bosque nativo de árboles perennes en la precordillera, rodeado de ríos, cerros y montes, ideales para jornadas al aire libre y en contacto con la naturaleza y donde se pueden explorar las numerosas cascadas y caídas de agua.
Imagen Diabluz
La Reserva Nacional Radal Siete Tazas, está situada en el cañón del río Claro, un curso de agua cristalino que recorre zonas escarpadas con algunos saltos espectaculares, en zonas de bosque. La belleza de la región es extraordinaria y a sólo 3 horas de viaje desde Santiago, la capital de Chile. Lo más destacado, es el pasaje conocido como Siete Tazas, una serie de caídas de agua escalonadas con piletones de roca y agua transparente erosionado luego de miles de años.
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Las cascadas más importantes a visitar, además de las Siete Tazas son: el Velo de la Novia, desde unos 50 metros de altura, capaz de generar una neblina blanca. Está situada al costado de un camino entre El Radal, un balneario que sirve de entrada a la reserva, y el sector de Siete Tazas. El Salto de la Leona, desde 25 metros de altura, se puede observar desde numerosos miradores, y se puede vivir intensamente nadando entre su estanque.
El centro de la reserva se conoce como Parque Inglés, un balneario dentro de la reserva con servicios turísticos de alojamiento, comercios y zonas de acampada y pic nic. Para acceder es recomendable hacerlo desde la ciudad de Molina, donde parte un camino de ripio y tierra transitable durante todo el año, aunque la mejor época, va desde septiembre a abril, durante la primavera y el verano austral.
